Morón de la Frontera tiene dos caras muy distintas para una empresa de mudanzas. Al este, el casco histórico sube hacia el castillo con calles angostas, sinuosas y empinadas, como la calle Jerez en su tramo alto. Hacia el oeste y el noroeste, la ciudad se abre a la campiña con barriadas más llanas y modernas, como La Alameda o El Llanete. Hacer mudanzas en Morón de la Frontera exige saber de antemano en cuál de las dos estás.
Es, además, una ciudad con mucho movimiento de población. Es cabecera comarcal, tiene una actividad industrial repartida en varios polígonos y, en su término, la Base Aérea de Morón, que hace que haya familias que llegan o se marchan por cambio de destino, a veces a otra provincia o fuera de España. A eso se suman los traslados dentro del pueblo o hacia Sevilla.
Llegamos desde Alcalá de Guadaíra en unos 40 minutos: A-92 hasta Arahal y después la A-8125, unos 49 km en total. Sevilla capital queda a unos 66 km. Con esa distancia podemos estar cargando en Morón a primera hora, lo que en esta zona es casi obligatorio entre junio y septiembre, cuando el calor aprieta desde media mañana.